C O O K I E S ! para comérselas

JODER, he vuelto.

Por Nagammah L. martes, diciembre 13, 2011

Sí, ¡CUANTO NECESITABA ESTO! Vuelvo, como un pájaro libre que de nuevo vuela y siente como sus alas se despliegan. No sé en que modalidad estoy, ni que voy a escribir, tampoco sobre que. Supongo que de mi vida, de mis momentos y locuras. Ésta vez no espero que me lean, no, porque tal vez voy a escribir tantas verdades que me duelan incluso a mí. Estoy harta de lo que me rodea.

¿Vosotros entendéis como las personas pueden ser a veces tan indiferentes? Oigo decir como se quieren, pero el respeto y la implicación de unos con otros está totalmente en la tumba. Si eso es amor, que a mí no me quieran jamás así. Me veo en una situación donde no puedo ser yo, y si lo soy me cuesta más de un disgusto. Sobrevivo como puedo, intentando callar mi maldita verborrea que sólo dice verdades. Creo que ya lo he dicho muchas veces, pero lo repito; la verdad está sobrevalorada. Mientras unos miran hacia otro lado, otros asienten, pero la realidad es que nadie hace nada por cambiar. ¿Sabéis por qué? Porque se necesitan para no sentirse solos. Da tanto miedo la soledad que a veces se privan de la realidad para no sentir como se acopla en ellos. Da igual, mejor dicho, les da igual, pero a mi no. Yo no soy nadie, ni quiero serlo, para cada vez que me veo obligada a compartir segundos con quien no quiero me siento asfixiada como si el oxígeno no llegase. Comienzo a preguntarme que hago en ese lugar. No es que los deteste o no los soporte, no son las personas, son las situaciones. Ver todo con claridad y aún así no comprender lo que ocurre.
No sé si es mi culpa, del destino o simplemente que la gente se conforma con demasiado poco, pero sea lo que sea no es justo para mí. No para mis principios y coherencia. Si algo no me gusta lo digo, después lo desapruebo y termino por desvincularme. Pero por desgracia no todo el mundo es como yo, y debo acostumbrarme a vivir con quien no es así, porque como he aprendido en esta ausencia del blog, no puedo esperar nada de nadie, aunque yo quiera dar.

¿Sabéis que es lo peor? Que esto me afecta de una forma tan brutal que empiezo a inmunizarme, poner mi capa fría, y comenzará a tener repercusión en la relación que tengo con mi pareja. Y eso si que no es justo, ni para mí, ni para él... porque al fin y el cabo, él no tiene la culpa de nada.