C O O K I E S ! para comérselas
Benidorm, la ciudad del inglés. Una nueva colonia, casi como Gibraltar. Todo esta lleno de rubios con ojos azul y piel roja. Llevo aquí un par de días y me doy cuenta que es lo único que puedes descubrir en este paraíso de fiesta, alcohol y descontrol. Una playa kilométrica donde la gente pasa la mayor parte del día. Hamaqueros utilizando triquiñuelas para ganar unos euros más, y pub's ingleses en el paseo. Seguramente Benidorm algún día fue algo más que esto, un lugar donde relajarse y no oír el constante sonido de la música o la gente gritando por haber bebido más de lo debido. Y si me pongo a pensar, ¿cuántas ciudades españolas se han convertido única y exclusivamente en estos lugares? Yo no me quejo, porque he venido aquí a eso, a este paraíso, pero si reflexiono sobre ello. Tampoco puedo dejar de pensar en los que viven aquí todo el año, un lugar donde se explota al máximo al turismo, y por supuesto viven de ello, pero ¿a qué precio? Para muchos no será demasiado, pero estoy segura que para unos cuantos es muy caro. Entonces nos podemos preguntar porqué no lo dejan, sin embargo habrán nacido aquí y criado, y ellos se ven con el derecho de que quieren quedarse aquí, porque toda su vida está aquí.

Creo que me quedaré con un nombre para Benidorm; el de la ciudad de las luces fluorescentes en los pub's. Aún así diré que me lo estoy pasando genial acompañada de amigas insuperables y un personaje maravilloso.


Pensé que no iba a escribir, y sin embargo aquí estoy. Rodeada de edificios altos, viendo el mar, y con la gente que quiero paseando por esta terraza en la que me encuentro. No volveré a pecar de decir que no escribiré, así que sólo os diré que nos vemos pronto.

1 comentario:

  1. Benidorm, ese sitio no está muy lejos de donde yo me encuentro.

    Tenía ganas de entrar leerte de nuevo, por fin lo conseguí.

    ResponderEliminar

Déjame un sueño