C O O K I E S ! para comérselas
Ya volví de Benidorm, y ahora mismo pongo casi mismo rumbo al aeropuerto para irme a Londres. Respecto al fin del verano, ha sido extraño, pero aún así estoy segura que con tiempo lo miraré mejor, y habrá sido una de las mejores experiencias de mi vida. Espero. Lo peor de todo, es que he vuelto sin mi segundo tatuaje, aunque antes de final de año lo tendré. A ver si no me pongo demasiado vaga, que al final por unas y otras lo dejo...

¿Qué espero de Londres? Pues la primera semana será turistear, como casi todos los años. Además viene mi mejor amiga, así que también aprovecharemos para ver si quemamos la noche Londinense. No mucho, que se supone que es de relax. Y ese será mi propósito de la segunda semana, relajarme. Pensar sobre lo que me espera este año en muchos ámbitos de mi vida.

Voy con el tiempo pegado al culo, asi que os dejo hasta mi siguiente entrada desde Londres.
Benidorm, la ciudad del inglés. Una nueva colonia, casi como Gibraltar. Todo esta lleno de rubios con ojos azul y piel roja. Llevo aquí un par de días y me doy cuenta que es lo único que puedes descubrir en este paraíso de fiesta, alcohol y descontrol. Una playa kilométrica donde la gente pasa la mayor parte del día. Hamaqueros utilizando triquiñuelas para ganar unos euros más, y pub's ingleses en el paseo. Seguramente Benidorm algún día fue algo más que esto, un lugar donde relajarse y no oír el constante sonido de la música o la gente gritando por haber bebido más de lo debido. Y si me pongo a pensar, ¿cuántas ciudades españolas se han convertido única y exclusivamente en estos lugares? Yo no me quejo, porque he venido aquí a eso, a este paraíso, pero si reflexiono sobre ello. Tampoco puedo dejar de pensar en los que viven aquí todo el año, un lugar donde se explota al máximo al turismo, y por supuesto viven de ello, pero ¿a qué precio? Para muchos no será demasiado, pero estoy segura que para unos cuantos es muy caro. Entonces nos podemos preguntar porqué no lo dejan, sin embargo habrán nacido aquí y criado, y ellos se ven con el derecho de que quieren quedarse aquí, porque toda su vida está aquí.

Creo que me quedaré con un nombre para Benidorm; el de la ciudad de las luces fluorescentes en los pub's. Aún así diré que me lo estoy pasando genial acompañada de amigas insuperables y un personaje maravilloso.


Pensé que no iba a escribir, y sin embargo aquí estoy. Rodeada de edificios altos, viendo el mar, y con la gente que quiero paseando por esta terraza en la que me encuentro. No volveré a pecar de decir que no escribiré, así que sólo os diré que nos vemos pronto.
Llevo semanas pensando en lo simples que somos las personas. Actuamos de formas extrañas para ocultar nuestros sentimientos, mentimos, intentamos mentirnos, y aún así nunca conseguimos engañar. ¿Tan difícil es mostrar sentimientos? Nos cuesta decir que algo nos hace daño, o que queremos sin reparos. En cambio, somos los primeros en lanzar una piedra con desagrado. En seguida llenamos nuestra boca de los defectos de otra persona, o de cuanto no nos gusta. Que poco sano ¿verdad?
Nos rasgamos las vestiduras y nos entra la vergüenza cuando vemos como dos amantes se dan amor en la noche, o en una película sale una escena un tanto obscena y estamos con más gente. Sin embargo a pocos veo cambiar de canal cuando sale una guerra, gente asesinada y destrucción, o actuar ante la agresividad en la calle. ¿No es nuestra autodestrucción esconder los placeres de la vida, y mirar impávidos las miserias? Eso si que es vergonzoso.

Hoy quiero hablar de otras cosas, sólo me hacía esa reflexión después de desvariar respecto al tema que os voy a contar. No es que tenga mucho que ver, es que yo hilo de forma asombrosa.
Confianza. Qué palabra tan grande, tanto que algunos no saben vivir con ella. Lealtad. Con cuanta facilidad se rompe.
En cualquier tipo de relación, no sólo amorosa sino de amistad, familiar o lo que sea, creo que esos dos sustantivos deben ser los adjetivos que marquen a las personas para llegar hacerlas verdaderos pilares. Casi todo el mundo suele decir, textualmente "yo soy leal y se puede confiar en mí" Con el tiempo he aprendido que esos suelen ser los primeros en traicionar.
¿Es muy complicado ser sincero? Decir lo que pienses, sientes o has hecho. ¿No es peor vivir sabiendo que una persona puede decir de ti que eres alguien en quien no se puede confiar y hace daño gratuitamente? Y si además no es una, sino unas cuantas... Pero es que además puedes decir que eres mentiroso. Sí, porque aún habiendo traicionado a la confianza que alguien te otorgó intentas crear una nube de humo. Una muy grande y que crea más dolor. Una nube en la que intentas negar lo que sabes que es verdad, sin importarte en que lugar dejas a otras personas. Sólo quieres quedar bien. ¿No comprendes que sólo conseguirás que ya no sean unas cuantas personas quienes digan la verdad sobre ti, sino un puñado más? Y para colmo, terminas haciendo creer que a quien han hecho daño es a ti. Ya no sólo eres desleal, mentiroso y descarado, sino que me atrevo a llamarte patético.
Hoy, te invito a que seas sincero, si no es con los demás por lo menos contigo mismo, porque puedes estar lleno de principios y moral, pero si son de esta calaña mejor lárgate.

¡Ufff! No sabéis que bien se queda una cuando suelta todo lo que tiene dentro. Ya que no puedo decírselo cara a cara, porque no es a mí a quien compete, que por lo menos en mi espacio pueda desahogarme. Para mí, para sacarlo de mi cabeza y no me queme en la lengua.

Me voy de vacaciones, sí, en Septiembre. Benidorm, y luego hasta Octubre Londres... Desde la ciudad británico creo que actualizaré más. Desde Benidorm, no, para que mentirnos. Nos leemos.

Porque te quiero. Siempre estaré a tu lado, porque yo me he pedido ser el bastón en el que debas apoyarte a lo largo de tu vida.