C O O K I E S ! para comérselas
Dije que volvería y aquí estoy, aún queda Poppy, Luxmy, Malasanura, ¡que se yo! pero todavía queda mucho de mí. Pienso que este pequeño descanso no está del todo mal, vuelvo diferente. Han pasado muchas cosas, buenas, malas y regulares pero ya sabéis que suelo decir; mientras siga viva debo celebrarlo.
Debo empezar a contaros un pequeño secreto, uno bonito, extraño y feliz. Seguramente lo identifiqueis con mi bajón por aquí, todo comenzó en Febrero, y aún sigue. No sé demasiado bien explicar en que vivo. Es complicado, ¿sabéis? Estás durante tiempo buscando el adecuado, conoces, dices adiós, pasas de largo y de repente, tal vez cuando menos querías, hace chas! y aparece a tu lado. Pero siempre existe un problema, yo, y mi otro yo. Mis momentos de bipolaridad extrema que me hacen sentir aún mas pequeña de lo que soy, las dudas de viejos fantasmas que al pasar por tu vida te dejaron marcada, y porque no admitir la mochila que lleva Él a sus espaldas. Aunque esa sea ligera siempre nos vemos afectados, un sueño que no cumplió, una sonrisa que no le llenó, ahora él quiere que le entregues todo eso. Te hace sentir en las nubes pero a cambio pagas un peaje que en ocasiones te parece demasiado caro. Susurros cada noche donde te recuerda que no eres perfecta, abrazos que gritan que eres lo estrictamente perfecta para él. Ahora, yo soy diferente. A veces necesito menos de eso, y más de mi, entonces todo se vuelve difícil, complicado y algo tedioso. Hay mañanas que te levantas pensando que no puedes volar, que estás atada, tienes alguien a quien dar una explicación. Otros días al acostarte sólo piensas que te falta el aire al pensar que ese no es tu lugar. Con los años me he vuelto extremadamente independiente, y reservada. Aún titubeó cuando habló de Él, me cuesta admitir que estoy perdidamente enamorada. Es algo que llevo en el ADN, sí, ahí alado del adjetivo "cobarde" que ese es con certeza mi comportamiento ante esta relación. Aún me da vergüenza mirarle a los ojos y decirle sin ninguna duda que le quiero, o que esa cosa que a el tanto le encanta yo la aborrezco. Esa es otra de mis penitencias, con frecuencia el gusanito del yo desaparece de mí. Dejo a un lado que pienso, siento o quiero para anteponer sus necesidades y sentimientos. ¿Es realmente justo? ¿Por qué somos incapaces de ponernos un límite de amor? Como ya dije en otras entradas, para mi gusto se debe a que el amor siempre es una obsesión. Por eso me afecta de sobremanera, yo que sola soy una montaña rusa con caídas monumentales, me meto en una relación donde la persona que me besa es idéntica a mí, pero en el polo opuesto.

De todo lo que he dicho lo que peor llevo es el sentirme atada. A veces bromeo con ello, cuando me preguntan que tal estoy, y después de decirlo, sonreír y pensar, me doy cuenta que por segundos me siento así. Yo sé que Él no pretende eso, pero es que en la ciencia de las sensaciones somos cada uno quienes ponemos nuestro lugar, y mi umbral es demasiado sensible para cualquier clase de relación. Odio sentirme presionada, cariñosa o necesitada. No quiero ser lo que Él me pide, no quiero ser su necesidad básica, me cansa oír que nunca antes había querido a nadie así y que la gente quien lo conoció en esos momentos asienta. No es que no quiera, pero eso me imprime de una responsabilidad que no estoy segura de saber llevar. Si me gusta ser una cría es precisamente por eludir responsabilidades, y ahora, a golpe y porrazo Él se atreve a entrar en mi vida ponerla patas arriba y hacerme sentir la persona más maravillosa del mundo. ¿Quién le dejó? Tal vez fue mi corazón que ya estaba harto de oírme gritar aliado con mi cabeza que se negaba a creer en el amor.

Después de tantos fallos, tengo un acierto... Él es mi acierto.



No entiendo mis manías de hacer lo sencillo complicado, creo que es porque me gusta. Es la primera vez que escribo sobre él, o que hablo entrando tanto de mí. Me he atrevido a decir cosas que nunca he pronunciado en alto, ha sido un acto de reflexión. He soltado mil millones de cosas que llevaba sobre mis hombros, ¿y sabéis qué? Me siento feliz. Yo soy así, con mis dudas, intrigas y casi siempre causando daño, pero es que es lo que me hace única. Si fuese una chica simple, que se enamora, se deja llevar y el carácter lo deja en casa estoy segura que Él nunca se hubiese enamorado de mí. De esas ya tuvo y creo que fueron suficientes. No seré yo quien diga que esto durará eternamente, pero mientras lo hago mi sonrisa siempre estará escondida bajo su cuello, alado de esos lunares que la barba no dejan apenas ver, si casi ahí, en su clavícula.

3 comentarios:

  1. Por increible que te resulte, te comprendo. Cuando por lo que sea te has vuelto como dices, independiente y reservada, luego te cuesta mucho dejar entrar a una persona y a veces la sensación es de que se han colado en tu vida (creo que es eso lo que quieres decir :) ) No te preocupes, las cosas cambian pero no te darás cuenta hasta que lo hayan hecho!

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  2. Vaya tela, me sorprendo con el poder que podemos tener algunos hombres, tiene que ser alucinante para influirte así.

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  3. qué bueno es leerte otra vez! y por lo que veo vienes cargadita de historias... espero que de mi aún no te hayas olvidado :P
    vaya...eres una persona muy particular y eso es muy muy bueno, y respecto a ese acierto tuyo...será interesante leer todos tus pensamientos:) a ser felices! :D

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Déjame un sueño