C O O K I E S ! para comérselas

Yo y mi piña

Por Drama Queen martes, abril 26, 2011 ,

¿Sabéis que ya he hecho un año en el blog? Llamadme imbécil, lo soy, pensé que era este miércoles pero no, fue el día veintidós. No sé donde tengo la cabeza, ultimamente estoy perdida. Los días felices se dejan empañar por los grises casi negros, es un poco horrible. Quiero decir, cuando tienes una mala racha la aceptas, no queda otra. Es toda del tirón, dura una semana, dos meses, trescientos días, lo que sea. Los buenos momentos aunque duren tanto tiempo como los anteriores parecen más bien una hora, dos minutos, trescientos segundos. Entendéis lo que quiero decir ¿verdad? Al final compactamos los días, y lo catalogamos como "buena o pésima época" Sin embargo yo no estoy en ese momento, es más bien una montaña rusa de quince minutos cada estado. Es algo que me supera, porque sonrío casi saboreando las lágrimas que he soltado minutos antes. Me hace sentirme descolocada, fuera de lugar y con una incertidumbre de no saber quien soy. Siempre he considerado que lo más importante que tengo es saber en todo momento que y quien soy, ahora, ¿si no lo sé que hago? Entro en pánico con dudas, miedos y extrañas sensaciones con sabor a dolor para dejarme mecer más tarde entre sonrisas, sueños y extrañas sensaciones que me ayudan a volar.




¿Todo esto a que viene? Pues es que hoy chutando una piña de esas que caen de los árboles en mitad del pueblo me ha pasado algo, natural pero curioso. Divagar a las ocho de la tarde mientras tus amigas esperan a que llegues y el móvil suene porque alguien se acuerda de ti, esas cosas soy yo. Lo que quería contaros, que me lío entre personas y entonces no sé en que se convierte esto, sin darme cuenta me he visto dándole patadas a la piña. De forma distraída, sin ninguna intención, casi por casualidad. Me he dejado llevar, y la piña avanzaba, una vez con recorridos largos otra con caminos cortos. De repente me he puesto a pensar y he dicho "voy a darla tan fuerte que la mande lejos" no quería deshacerme de ella, solo jugar un poco más adelante, ¿y qué ha pasado? Pues que como en la vida cuando damos demasiado, y esperamos otro tanto termina por decepcionar; la piña se quedó atrás. Apenas la rocé, yo pensé que lo iba hacer bien, en cambio no siempre está bien todo lo que pienso o hago, y no sólo por el hecho de tener buena intención acierto. Seguramente la fuerza y la forma de hacerlo no fue la correcta, quien sabe. Me retrasé y la recogí de nuevo entre mis pies. Volví a chutar esta vez más suave pero con todas mis ganas de llegar lejos, no fue donde yo quería, pero avanzo. Dio un bote, y llegó aún más allá. ¡Que suerte! Un salto me había ayudado en mi camino, me sonaba a que cuando se cierra una puerta se abre una ventana. Nada más golpearla pensé que iba a salir mal, pero no, el asfalto estaba de mi parte, a veces la vida nos sorprende y somos incapaces de asimilarlo. Al ver lo bien que me había salido, pensé que la siguiente vez debía darlo con más fuerza. Otra vez pensé, y volví a equivocarme. Ésta ocasión no fue para quedarse atrás, solamente que el azar no estuvo de mi lado. Un mal golpe contra la acera y se fue dando una curva. Apenas había recorrido nada. Ya estaba cansándome, así que asesté un último golpe casi sin esperanza de llegar a ningún lado. He sido feliz al ver que la piña avanzaba más que nunca.




La he dejado ahí y he seguido hacia delante pensando en que mi vida era como una piña cogida por una persona para después chutarla. Hay muchos saltos pero nadie puede decirte donde terminaras, también puedes poner toda tu alma en alcanzar algo pero si piensas demasiado la cabeza manda en cosas que no debería.




¿Sabéis que he aprendido hoy? Que cuando actúo sin pensar, siendo yo, es cuando realmente consigo la felicidad, lo que yo quiero. A veces la razón me falla, no dudo de mis buenas intenciones, pero mi cabeza da demasiadas vueltas a algo que el instinto me lleva. Controlo y espero mentalmente cosas que de forma innata se que con empujar un poco llegará a mí. Debería aprender a relajarme, a conseguir que las situaciones no puedan conmigo. En esto tal vez la cabeza no me ayude, todo es cuestión de poner el corazón sobre la mesa y hablar de él.

5 comentarios:

  1. uoh! un año ya? maadre mía! yo me lo hice hace relativamente poco... no sé cuanto tiempo tendrá ya.. habrá que mirarlo!
    mmm interesante reflexión la que has hecho hoy con la piña... jajaja pero la verdad es que es muy cierta! nadie, ni siquiera el destino (porque yo no creo en eso), es capaz de saber o predecir qué vamos a hacer en un momento u otro.. simplemente nos dejamos llevar y como bien dices podemos recorrer mucho muy deprisa, o tener que hacer varios viajes para ir hasta el otro lado de la calle (estoy hablando de la piña de forma metafórica xD)
    :)muaks!

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  2. Un año? Vaya, no sabía que hacía tanto tiempo! Pues felicidades entonces.

    Me ha gustado mucho la historia de la piña. A veces, las decisiones o las reflexiones más importantes las tomamos haciendo la cosa más simple del mundo, como chutar una piña.

    Y sobre lo que has aprendido hoy, creo que a mi me pasa algo parecido, solo que todavía no soy capaz de llevarlo a cabo.

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  3. Hola holita, me presento, soy Niza; y la cuestión es que acabo de abrir un nuevo blog, y me gustaría que te pasaras y pusieras tu opinión (sí, aunque sea para decir que es horrible.)
    http://deshaciendounatrenza.blogspot.com
    Por cierto, coincido contigo en que se es feliz cuando se es realmente uno mismo. ¡Precioso texto!
    Espero que sigas escribiendo, me pasaré a visitarte de vez en cuando.
    ¡Un besote!

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  4. Enhorabuena por ese año, a veces me pregunto si quizás yo llegue a cumplirlo, más de una vez he estado a punto de mandarlo todo a la porra...

    Tus reflexiones siempre son alucinantes y esta de la piña es super entretenida, me ha encantado, como siempre tu blog no falla :)

    un beso!


    pd/ tienes una sorpresa en mi blog ^^

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  5. Jolín, y toda esta reflexión ha causa de una piña. Esto demuestra las grandes cosas que se pueden decir de pequeños gestos, sí señor.

    Puff, pues yo tengo unas ganas de que llegue septiembre ya para el fetival... el viernes voy a por la entrada *-* Vienen mis amados Celtas Cortos, que hace mucho que no los veía en concierto, la verdad.

    ¡Un beso!

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