C O O K I E S ! para comérselas

Todo es tú culpa Albus Severus Potter.

Por Drama Queen jueves, febrero 24, 2011 ,

Rose miró alrededor, todos vitoreaban y saltaban de alegría. Hoy era 31 de Agosto lo que significaba que mañana pondría rumbo a su futuro. Todavía le temblaban las manos sólo de pensar en el día que recibió la carta: "El Colegio Howgarts de Magia y Hechizeria se congratula de tener las puertas abiertas para la señorita Rose Jane Weasley" así rezaba la carta. Poco después apareció su primo Albus acompañado de todos los Potter para celebrarlo, él también había recibido la carta.

—Te han llamado Severus —Se burló Rose— A ellos les dejas y a mí no, ¡Que injusto!
—Eres malvada.

Ambos primos se miraron y rieron durante un rato largo. Ese verano iba a ser muy largo, o así se le antojaba a Rose, tenía tantas ganas por llegar al colegio.

Pensándolo bien el verano no había sido tan largo, y mañana seria el gran día. Era incapaz de lidiar con sus propios nervios y ver a toda la familia reunida era peor aún. La encantaba pasar tiempo en la Madriguera, pero no ese día. Ella necesitaba calma cosa que allí era totalmente imposible.
James no dejaba de torturar a Albus diciéndole que seguramente tendría que volver a casa. Ninguna de las casas querría escogerlo y entonces el Sombrero Seleccionador se vería forzado a decirlo. Tía Ginny se pasaba de vez en cuando a reñirle, Albus tenía verdadera cara de terror. Mientras tanto tío Harry observaba como Hugo intentaba enseñar a Lily como se jugaba a un juego muggle que el abuelo Granger le había enseñado ese verano. Rose era capaz de ver desde su sillón a Teddy y Victoire por la ventana. Estaban en el jardín besándose intentando que nadie los viese, Rose no entendía porque hacían eso, todos sabían que tenían algo. Lucy, Molly y Roxanne bailaban mientras hablaban de la ya ausencia de Dominique, ella se tuvo que ir antes junto a su primo Louis, y sus tíos Fleur y Bill a Francia para su inicio en Beauxbatons. Victoire había decidido quedarse en Londres junto a Teddy. Después de la muerte de su abuela él había heredado la casa, y aunque pasaba mucho tiempo con sus casi-tíos, después de la salida de Howgarts no podía dejar de sentirse solo. Por ello Victoire había tomado la determinación de mudarse. La versión oficial era que los abuelos Molly y Arthur ya estaban mayores y no estaba bien que pasasen tanto tiempo solos sin nadie que los ayudase.
Rose miró a su madre que ayudaba a la abuela Molly con Angelina a cocinar, mientras que su padre estaba sentado junto a sus tíos Charlie, Percy, George y Audrey hablando acaloradamente sobre algún tema absurdo seguramente.

Así se resumía la mayor parte del tiempo en la Madriguera, todos estaban ocupados hablando, divirtiéndose o haciendo cualquier cosa. La familia era muy importante, o eso pensaba Rose, pero es que su familia era demasiado grande, complicada y loca para comprenderla. Ella pasaba la mayor parte del tiempo con Albus, suponía que era porque tenían la misma edad y por eso se entendían. Él era su primo favorito, aunque también quería mucho a Victoire. La gustaba como era y la clase de mujer en la que se estaba convirtiendo. Con su hermano Hugo no dejaba de discutir y pelearse, pero tenía claro que lo quería muchísimo, si él fuese menos pesado seguro que todo seria mejor.
Todo daba igual, ella quería mucho a su familia y se sentía afortunada por ello. Incluso con Dominique que era la más diferente tenía una buena relación.

Rose cogió fuertemente su libro de "Howgarts: A History" herencia de su madre y se acercó a su tío Harry.

—¿Qué te pasa Rose? Mañana es el gran día y no pareces feliz.
—No es eso, sólo estoy un poco nerviosa... ¿De verdad el castillo es tan genial como cuenta James? —Preguntó Rose algo azorada. Ella ya sabia que su primo James se pasaba la mayor parte del tiempo riéndose de ella y Albus—
—Es eso y más Rose. Allí te harás una mujer y disfrutarás de tus mejores momentos —Harry la miró con una sonrisa intentando reconfortarla. Parecía que había funcionado. Él aún recordaba su primer día, y aunque pasasen mil años más jamás olvidaría el mejor día de su vida—
—Gracias. No le digas nada a Albus, yo me burlé de él por tener miedo.
—Esta bien, será nuestro secreto.

Harry rió divertido. Albus había pasado la mayor parte del año pensando en ese día. Unos veces con preocupación y otras con felicidad. Todo se debía a que James no dejaba de decirle que nunca entraría, después que lo echarían y no se cuantas historias más.
George solía decirle que James era su sobrino favorito por eso, le recordaba mucho a él y Fred cuando eran pequeños y torturaban a Ron.

Cuando Rose quiso darse cuenta ya estaban camino de King's Cross. Por fin iba a atravesar la pared hasta el andén 9 y 3/4. Vio el año pasado como lo hizo James y le dio verdadero pánico que su primo se diese contra la pared, pero no lo hizo.
La mañana había empezado bien sus padres la habían regalado una lechuza, era realmente hermosa.

—Vamos Ronald, allí están Harry y Ginny esperándonos. Te dije que debíamos salir antes...
—Ya lo sé Hermione, me lo has dicho unas trescientas veces durante el viaje, y no me llames Ronald, me recuerdas a mi madre...
—A veces siento que lo soy —Dijo Hermione riendo, mientras miraba a su hija. Rose también rió, ella y su madre se entendían muy bien. Solían decirla que eran igual de inteligentes, aunque el cabello fuese tan rojo como el fuego, típico Weasley. También se ponía tan roja como su padre, sobretodo las orejas y tendía a ser tan melodramática como él—
—¡Hermione no te rías!

Rose por fin llegó junto a Albus, su primer día. La noche anterior antes de despedirse se prometieron que vivirían juntos las mil y una aventuras que el colegio les deparaba.
Se sonrieron intentando darse fuerzas el uno al otro, James ya había cruzado al otro lado y ahora era su turno.

Rose sintió como sus padres y sus tíos se tensaron al ver a otro matrimonio junto a su hijo. Tenían un porte elegante, y altivo, os tres eran rubios y pálidos. El niño era la réplica exacta de su padre. Finalmente los adultos se saludaron de forma educada y fría.
Su padre poco después la instó a que superará a ese niño rubio en todos los exámenes, mientras oía como su madre le regañaba por decir eso. Ron haciendo caso omiso también la dijo que no se juntara mucho con él, pues el abuelo Arthur no se alegraría si se casaba con un sangre pura. Rose no entendió muy bien por qué su padre hablaba de matrimonio, apenas tenía once años pero decidió que si él lo decía debía tener razón.
Toda la familia, en la intimidad, hablaba abiertamente en algunas cenas sobre la guerra, intentando explicarles de la mejor manera a los pequeños que ocurrió. Ella sabia que quería decir con sangre pura, así que imagino que aquella familia rubia debieron ser participes del bando contrario.

El viaje pasó rápido, estuvo releyendo su libro favorito y también se había quedado dormida. Albus le había dicho que ya no tenía miedo de terminar en Slytherin, su padre lo había dado ánimos y le hizo comprender que no era malo.
Se sentaron en el compartimiento junto a los gemelos Scamander. Los conocían casi desde... A decir verdad en todos sus recuerdos ellos estaban presentes muchas veces. Eran unos niños un poco raros, o por lo menos ella pensaba así. Su padre solía decir que le recordaban mucho a Luna, algo que era completamente normal ya que era su madre.
Hablaron sobre como habían pasado el verano y en que casa esperaban estar. Lorcan decía que él querría ser Slytherin como su padre, en cambio Lyssander optaba por la idea de Ravenclaw como su madre. Ella por supuesto quería ser Gryffindor como toda su familia.

—Pues yo creo que quiero ser Slytherin —Dijo Albus, Rose se atragantó al oírle decir eso.
—¿Qué? —Gritó Lyssander— ¡Eres la viva imagen de tu padre sería raro verte en Slytherin!
—Dejale —Contestó Lorcan— a mí me parece muy bien —Albus le sonrío agradeciendo su apoyo—
—¿Me dejarías sola Albus? —Preguntó Rose. Su voz sonaba casi un poco quebrada. Los gemelos se miraron notando que era mejor no estar allí, así que salieron a comprar algunos dulces—
—Rose...
—¡Contéstame! —Gritó enfadada— Anoche dijimos que estaríamos juntos, si tú te vas ya no lo podremos hacer. Y yo.. yo..
—No seas dramática, sólo sería de otra casa, no me voy a otro mundo. Nos veríamos todos los días, incluso compartiríamos clases y no sé..
—Callate Albus Severus Potter, eres un idiota no quiero oír nada más.

Casi como si aquello hubiese sido una profecía Lorcan y Lyssander quedaron donde ellos querían, Albus no fue una excepción. Cuando el Sombrero Seleccionador gritó Slytherin la sala enmudeció hasta que los chicos de verde y plata explotaron en aplausos. Y ahora...

—¡Weasley, Rose Jane! —Gritó la directora McGonagall.

Se sentó en el taburete pensando fuertemente en lo ocurrido, y entonces el Sombrero Seleccionador comenzó hablar...

—Otra Weasley de pelo rojo. Ya veo, ya veo, te gusta ser una de ellos ¿eh? Eso está muy bien... ¿Así que tú eres la hija de Hermione Granger? Esa muchacha tenía una inteligencia excepcional y veo que la tuya la supera con creces, serías una maravillosa Ravenclaw. ¿Qué te parece muchachita? Veo tus dudas con Slytherin, pero nadie debería escoger tu camino niña... Tú debes hacer el propio tuyo, no es razón suficiente para ir a Slytherin, aunque eres astuta como una serpiente y sé que allí encajarías. Pero sólo hay que ver tu corazón valiente, lleno de pasión, ellos te ayudarán a encontrarte a ti misma... ¡GRYFFINDOR!

Rose bajó aturdida, por unos instantes había querido ir a Slytherin para no separarse de su primo. Se sentó en la mesa, enseguida James la arropó y por primera vez no bromeó. Tal vez supiese como se sentía ella por separarse de Albus.
Cuando terminó el banquete Rose ya conocía a una chica nueva llamada Lizzie, así que un poco más feliz fue a su Sala Común a descansar para empezar su andadura en Hogwarts.


Como véis es el principio de un FanFic sobre la tercera generación de Harry Potter. Casi todo es en base a la relación que tendrán Rose Weasley y Scorpius Malfoy. No sé si os gustará pero me apetecía dejarlo por aqui.

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Déjame un sueño