C O O K I E S ! para comérselas
¿Realmente no hay ninguna forma de borrar los recuerdos? Noches, casi madrugada, como la de hoy me gustaría empezar cada día de cero. Se supone que vivir me enseña a no cometer el error de ayer, pero es que yo soy humana, y terca. Si veo una pared a cinco metros cogeré carrerilla para chocarme contra ella. Sólo me quedan dos salidas: matarme o intentarlo una y otra vez hasta superarlo. Bueno, esto cuando me pongo valiente. También a veces hago que no existe. Es casi más complicado. Cada día me despierto con mi voz interior gritando: ¡Sabes que estoy aquí! Por supuesto que lo sé, termino refunfuñando para mi misma.
Tengo miedo. Mucho. No quiero quedarme sola. Vale que tal vez sea una persona más solitaria de lo normal, pero es elección propia. Lo que no quiero es ser incapaz de encontrar a alguien que me quiera. Que dejen de existir todos. Si algo me ha enseñado el tener recuerdos es que no puedo vivir con la ausencia de las personas. Cuando pierdo a alguien sólo me pongo en mecanismo silencioso. Lo evito, no pienso, si digo muchas veces que al volver me estarán esperando quienes se fueron me lo creo, un poco, lo justo para sobrevivir al día. Aunque mañana me recuerde a mi misma que ese dolor está ahí. Entonces al llegar a casa, meterme en mi cama ya a altas horas de la noche lloro. No todos los días. Suele ser los días más bonitos de la semana. Es curioso. Cuanto más feliz es el día más añoro. Intento reprimir las lágrimas, es imposible, aún así persisto en ello. Cuando soy otra vez consciente de lo que ocurre un grito de rabia se ahoga en mi garganta. En seguida, y sin perder el tiempo muerdo la manta. Estoy llena de ira, no quiero que nadie me oiga llorar o gritar. Siento como una mano agarra fuertemente mi corazón. Lo aprieta, sin descanso. Las lágrimas no dejan de salir. Otro grito se acerca, no, no son gritos, son gruñidos. Sonidos de mi garganta. Tal vez es un grito muerto entre mis labios que se aprietan sellando mi boca. Tras el último desbocado ruido, callo. Ya estoy más serena. Mi respiración vuelve a ser pausada. El corazón está en su sitio. He vuelto a sobrevivir. Me acurruco conmigo misma. Esta noche dormiré tranquila.
No estoy preparada para perder a nadie. Ni en sentido literal ni figurado. Hasta el ser más trivial de mi vida para mi es importante. He cambiado tanto. Me recuerdo a mi misma como una persona fría. Ahora soy sólo sentimiento. Malos o buenos, a gusto del consumidor, pero sentimientos.

Como decía es complicado vivir con el ayer y a veces nos detenemos a pensar demasiado en él. Más de lo que deberíamos. Hoy quisiera ser una hoja en blanco que comienzo a escribir con letra pulcra. Para bien o para mal es imposible, tendré que quedarme con todos los recuerdos que quisiera poder enviar a la papelera de reciclaje, y una vez allí eliminarlos para siempre.

2 comentarios:

  1. Yo no se como haces para escribir tan bien hija... ¬¬ jajaja me ha gustado mucho =)

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  2. ami nunca me perderas morena.es mas sabes q tienes mi hombro pa llorar o mi cara pa reirte de mi :) te kierooo un besote y arriba el animo!!

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Déjame un sueño