C O O K I E S ! para comérselas
Gabriela siempre había sido una joven brillante. Un tanto solitaria y excéntrica, pero la mayor parte del tiempo con gente alrededor que la sonreía. Ella solía devolver las sonrisas, aunque a veces no lo hacía de la forma tradicional. A Gabriela nunca la enseñaron como se debía responder al cariño de las personas. Hubo muchos que lo intentaron, pero ella no quiso aprender, se veía suficientemente capacitada para aprender sola. Así que con frecuencia cuando la sonreían Gabriela terminaba haciendo daño. No lo hacia conscientemente, ni tan siquiera se paraba a pensar en como lo hacia. Se limitaba a intentarlo, fracasar, recoger sus cosas y encaminarse a la siguiente sonrisa. Pese a ello Gabriela solía llevar sonrisas enfrascadas en su memoria, esa gente que siempre la acompañaban aunque estuvieran lejos.
El camino de Gabriela era corto pero cuando miraba hacia atrás veía momentos intensos, felices y tristes. Algunos amaneceres la habían sorprendido bailando en la oscuridad de su soledad recordándolo hasta derrumbarse de cansancio. Ella era así, complicada y sencilla al mismo tiempo. Reía enjuagándose las lágrimas, y escuchaba canciones tristes para ponerse feliz. Si alguien intentase descifrarla se volvería loco, pero eso nunca pasaba. Quien tenía la curiosidad por saber quien era de verdad, más allá de su superficialidad de niña consentida, enseguida se veía lejos de ella. Gabriela nunca se dejaba conocer, no del todo. Podías saber que la gustaba, porqué suspiraba e incluso que la ponía histérica, pero jamás te contaría todos sus secretos. Ella es una de esos seres que se sienten terriblemente débiles y vulnerables cuando conoces todo. Además siempre sintió que no era nadie especial, y al saber su último secreto podrías descubrirlo y defraudarte. Y eso no la gustaba, ella intentaba que soñases alto sin pensar en que existiese caída. Que te imaginases a su lado eternamente, ella intentando sonreír y tu descifrando que se escondía detrás de esos ojos. Así que estaba acostumbrada a huir de las personas, dejándose caer en la taciturnidad. Porque sí, Gabriela era melancólica, triste y callada, pero es que también era graciosa, alegre y dicharachera.

El problema es que a veces que ella realmente es yo , con una capacidad nula para ser cariñosa y mostrar mis sentimientos. Con miedo a que alguien me conozca y pueda apretar mi cabeza y corazón como si de un cojín se tratase hasta hacerlo explotar. Huyendo de las personas por el hecho de llegar a despertar sentimientos en mí. Yo quiero, prometo que quiero, pero no me gusta hacerlo saber, y en muchas ocasiones cuando quiero demasiado intento sonreír, pero solo me sale una mueca dando vía libre al dolor propio y ajeno. ¿Y qué pasa? Que a Gabriela igual que a mí se nos da mejor dejar personas en el camino y olvidarlas, que dejar el orgullo a un lado y aceptar que nos equivocamos.


Seguramente ya la haya puesto, Swallowed in the sea - Coldplay.

Luxmy.

2 comentarios:

  1. buaa! me encanta! es curiosa tu forma de ver la vida, nunca me la he planteado así, supongo que soy lo contrario a tí, me entrego mucho a la gente, quizás a veces demasiado, por eso luego vienen las puñaladas. pero bueno, de todo se aprende ;) este año me he prometido a mí misma cerrarme más, para evitar posibles daños ;)

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  2. Me encanta la forma en que escribes, la forma en la que ves las cosas y como las sientes. Espero que sigas escribiendo así porque lo haces genial enserio. Un besito!^^

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Déjame un sueño