C O O K I E S ! para comérselas

y si crees..

Por Nagammah L. lunes, noviembre 22, 2010

Nunca quise creer en el amor, pero ella casi me obligó. Miré su foto y entonces recordé su vieja historia. Cuando ella jugaba a esconderse entre sueños, cuando apenas era capaz de mirarse al espejo. Pero ella ahora era diferente, sólo había que verla sonreír. Un día me contó cuando vio el amor, el de verdad, ese que te arranca el corazón sólo con una mirada. Siempre hablaba de como él contaba sus pecas en noches tristes para hacerla reír. Se tumbaban sobre la cama con la luz tenue y muchas ganas de entenderse sin palabras. A veces iban y venían, solían odiarse por ello, pero siempre terminaban uno junto al otro, contando esas pequeñas marcas que la hacían más graciosa. El verano, sí, cuando llegaba el verano sus pecas eran aún más perceptibles, y a él eso le encantaba. La miraba y las veía jugando en su naricita, aunque él estaba enamorado de esa que serpenteaba bajo sus ojos cerca de la boca. ¡Su boca! Adoraba esa sonrisa. Sobretodo cuando eran para él, aunque a escondidas y sin que ella lo supiese la robaba más de las imaginadas. Pero no, el se quedaba con esas pecas que también jugaban en su espalda. Recordaba muy bien las noches de verano, cuando ella agotada dormía a su lado. Él se despertaba antes para tocarlas mientras oía la respiración calmada. Le gustaba esa melodía. A veces conseguía despertarla, otras sólo la hacía dormir más aún. De igual forma, ella me contó que siempre se daba cuenta y adoraba que se lo hiciese. Que eso era amor, que las cosas más pequeñas te hicieran creer y soñar sin darte cuenta. Yo siempre me mantuve escéptica hasta que vi sus ojos verdes llenos de brillo. Desde ese día tomé la determinación de creer en el amor, y en ella.

Poppy, la niña envidiosa.

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