C O O K I E S ! para comérselas

¿cuándo cambió?

Por Nagammah L. miércoles, noviembre 24, 2010 ,

¡Hola! Bueno... estoy un poco atontada en general, pero todo me va bien, o sin más. Dejemoslo así. Ya sabéis una de esas ego-depresiones que de vez en cuando todos tenemos.
Siguiendo la tónica de estos días dejo un relato. Por cierto, como véis el título de mi blog cada día cambia... creo que son ocurrencias del momento, espero llegar a uno.
Espero que os guste... ¡y no seáis vagos! Creo que hacía mucho que no pedía comentarios, pues ya es hora. Un blog se alimenta de comentarios.


—¿Él lo sabe?
—No tiene ni idea, creo. Tampoco será hoy el día en que se entere.

Estela miro con pena a su amiga. Los últimos meses se habían tornado una pesadilla en su vida. Ella diría que él no lo sabía, pero por su parte estaba segura que eso no era del todo cierto.

—Quizá es momento de que se lo cuentes Amanda, ¿no crees?
—No seas terca. Es mi mejor amigo y p-u-n-t-o.
—¡Oh si se me olvidaba! Yo me paso las horas hablando con mi mejor amigo, y le acompaño a todos lados. Eh, y me molesta que una recién-aparecida-rubia-de-bote se haya dedicado a rondarle, consiguiendo sus fines. Además como soy taaaaan pero tan adorable ahora lo acompaño a él a comprarla regalos. —rodó sus ojos mientras daba un sorbo a su coca-cola. Sabía que la hacía daño diciendo eso, pero era incapaz de comprender como existía alguien tan ingenua.
—Está claro que Quevedo y Austen son tus padres secretos. La ironía y el drama es lo tuyo.

El silencio volvió a instaurarse en el pequeño salón. Ésta no era una nueva conversación, más bien estaba desgastada, y aunque siempre llegasen a la misma conclusión no se dejaba de repetir una y otra vez.

—Díselo, maldita sea, ¿que tienes que perder? —Amanda la miro con los ojos como platos. Había mucho que perder: empezando la amistad con él— No me mires así. Será mejor callarte... Si no quieres hablar con él por lo menos alejate.
—No puedo...
—¡Querer es poder!
—Ahora pareces una publicista de Adidas.
—Imbécil.
—Lo sé.
—Tengo una idea. Dime, ¿que le dirías si pudieras? No sé, quizá así termines de sacar todo. No me sirve que me digas "me gusta y punto"
—Esto es demasiado raro, olvidalo.
—¡Que te he dicho que empieces! —gritó. Estela y Amanda se miraron durante unos segundos. Una dispuesta a no flaquear en su decisión y la otra invitándola a que empezase. Amanda sacó un cigarillo, necesitaba relajarse si realmente hablar de esto.
—Tú sabes. De alguna forma siempre le he querido ¿no? Ha sido mi mejor amigo durante años y realmente no se donde empecé a mirarlo con otros ojos. Supongo que la adolescencia y esas malditas hormonas me dejaron idiota.
Él es un bruto, y como tal siempre me ha tratado como a su hermana, o mejor dicho, como a uno de sus amigos más. Para Álvaro siempre he tenido un pito más largo que el suyo. Suena basto y raro, pero así es. Me quiere porque lo sé, pero nunca ha sido capaz de ver más allá conmigo. No me valora, para él hago las cosas "porque las tengo que hacer" como siempre ha sido, así que ya no le resulta agradable o extraño.
Es totalmente incapaz de darse cuenta que cuando me llama para ir a buscar a su hermano pequeño a mi me da igual todo. Ya he podido quedar contigo o con cualquiera, cancelo las cosas para acompañarlo. O por ejemplo, cuando discute con todo el mundo y yo sé que no tiene la razón, pero lo defiendo, sin ninguna duda, hasta lo indefendible. Esas ocasiones también en las que necesita que alguien le haga un favor, y yo ciega, sin preguntarme dos veces porque pierdo el tiempo, sigo a pies puntillas lo que me pide. No sé, para Álvaro esa soy yo. Su amiga fiel que siempre lo sigue sin rechistar. No se da cuenta que yo sólo soy así con él. Aunque te parezca extraño muchas veces me he prometido "esto será lo último que haga" pero siempre hay otra última vez. ¿Soy idiota? Tal vez, pero es que lo quiero, y perderlo no esta en mi vocabulario, menos aún en mi vida.
Cuando yo estuve con Fernando él ni se inmuto. Me preguntaba qué tal sin que sus palabras o acciones reflejasen celos. Luego me ves a mí, que es nombrar a esa zoquete y me subo por las paredes. No sé si será cuestión de tíos y de que pasan más de las cosas, o simplemente que no siente nada por mí.
A él que lo diría... Pues no sé, los hechos deberían hablar por si solos. No pensaría mucho en ello: lo abrazaría, y simplemente sususarría lo mucho que lo quiero.

Estela no supo que decir. Nunca había pensado que detrás del "me gusta" más bien se escondiera un "te quiero"

—Álvaro es imbécil —acertó a decir.

Poppy, la niña envidiosa.

2 comentarios:

  1. *_* Me encanta! Es chulisimo:)
    espero el proximo relato eh!!
    besitos!^^

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  2. eee no sé por qué, pero algunos matices de la historia me suenan =P jaja Esta way ^.^

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