C O O K I E S ! para comérselas

D.A.D

Por Drama Queen martes, mayo 11, 2010 ,

¡Hola! Bueno después de esa entrada sentimental os voy a dejar una historia que empecé hace no demasiado, pero como siempre ahí se quedó. Es un poco ironía de todas las situaciones que nos ahogan a las adolescentes, y que quiera o no, estoy incluida. Tiene muchos tintes de mis amigas y de mi misma. Sólo espero que os guste. ¡Ah! Y esta vez no actualizo hasta que no me comentéis que tal la historia. ¡Panda de vagos!

DIARIO DE UNA ADOLESCENTE DESESPERADA

Ánimo: Desesperada
Estado: Soltera
Canción: I willl survive – Gloria Gaynor

Tener dieciocho años es complicado, pero tener dieciocho años siendo yo es aún más complicado. No lucho contra la pobreza, ni una enfermedad terminal sólo intento sobrevivir a la adolescencia. Seguir siendo una joven con prejuicios e inmadura.
Ver chicas más monas ya te crea dudas, pero ver niñas que aún deberían jugar con muñecas irrumpiendo en tu terreno masculino y que ellos se dejen engatusar es aún más fastidioso. Sin duda, los quince de ahora son mis dieciocho, una competencia desleal. ¿Cómo se lucha contra eso? Yo aún no lo se, quizá por eso siga soltera y con poca historia a mis espaldas, pero hoy prometo a este diario que Penélope, o sea yo, seré capaz de encontrar el amor y la estabilidad emocional que un adolescente pueda tener, claro.


Hoy me levanté con el pie izquierdo, como casi siempre. Mi novio me había dejado hacía un par de meses, y vagamente lo recordaba. Siempre he pensando que sólo quise estar con alguien y decidí que él era el mejor candidato. Universitario y teóricamente más adulto. Resultó ser otro niño grande, esos de los que oyes hablar y tú no quieres creerlo hasta que lo sufres. Mi madre siempre dice que con el tiempo te das cuenta que todos los hombres son así.

Acababa de empezar el verano y todas las ideas de citas románticas se habían ido por el desagüe. No sólo eso sino que además me tocaría cuidar a mi hermana de ocho años todas las mañanas. Llévala a la piscina, que si ahora una película de Disney y después a casa de su amiga porque como diría ella misma “tenemos cosas muy importantes de las que hablar”

Me miré en el espejo y terminé de subirme los pantalones, al mismo tiempo que oía el sonido de nuevo e-mail. Lo miré, tendría que comer rápido si quería llegar.

-Hoy Sara se ha portado mal, mamá. La tienes demasiado consentida.
-Eres peor que ella –ví como la enana de mi hermana me enseñaba sus dientes, o los que la quedaban, en señal de satisfacción- si tú lo fueras menos, ella tendría ejemplo a seguir.

Di por zanjada la conversación refunfuñando de mala manera. A su vez mi madre sonreía socarrona. Está claro, las niñas de ocho años también me ganaban.
Después de comer salí corriendo a toda velocidad, ya llegaba diez minutos tarde.
Un rato después la figura de mis amigas se hizo presente y cada vez más clara. Allí estaban, esperándome con cara de malas pulgas. Camila, Sandra y Elda. Eché una última carrera y me hice la sofocada.

-¿A quién quieres engañar? –rió Sandra- has venido caminando, mirando el paisaje y oliendo el fresco aroma.
-Bueno, es algo que deberíamos hacer todas –me quejé- no tenéis nada en cuenta el privilegio que es vivir aquí. Si vosotras supierais…
-Deja de dramatizar Shakespeare –sonrió Camila- que al final nos harás llorar.
-Sí, de miedo –empezamos a reírnos y pusimos camino a la playa-

Miré mi móvil, manías idiotas, ya sabía que nadie me iba a llamar. No, estaba claro que no. Lo guardé echándole un segundo vistazo, y suspiré silenciosamente.

-¿Y qué tal con Marcos? –Elda miró hacía otro lado y se quedó absorta. Marcos era su novio desde principio del instituto y últimamente no estaban demasiado bien. De igual forma, nos daba envidia, mucha para ser sinceras. Era la única de las cuatro que tenía pareja.
-Bueno, estamos, algo que parece realmente complicado.
-Tranquila todo se arreglará, sólo es una mala época.
-Camila sabes que eso no es verdad, llevan mucho tiempo así y yo no quiero ser mala, pero el otro día oí decir a Teresa
-¿Qué Teresa? –intervine-
-La rubia esa teñida que es amiga de David, bueno, pues la oí decir que Marta se enviaba mensajes con Marcos y que iban a quedar un día.
-Sandra te crees todo de verdad. Elda ni caso, la gente es envidiosa ya lo sabes.

Se hizo un silencio incómodo, nos tumbamos en las toallas y cada una se quedó pensando y juzgando cada palabra que se había dicho. Y es que, las mejores amigas también somos así. Es inevitable que nos juzguemos las unas a las otras. Sin duda Sandra había metido la pata, para hacer esas acusaciones hay que tener pruebas, bastante tirria nos tenía ya Marcos y como consecuencia cada día Elda estaba más lejos.

-Chicas, morenazo a la vista –instantáneamente todas levantamos la cabeza-
-Madre mía, ¡quien le cogiera! –Dije sin pensar- es de los míos
-Penélope todos son de los tuyos –las tres rieron ante mi cara de indignación-
-Sí, sí pero a todas os gusta golfas
-Es evidente… esto no se ve todos los días ¿quién será?
-Mi futuro novio –río Sandra- así que no lo desgastéis con la mirada
-¡Qué más quisieras! No te atreves ni a decirle hola… -retó Camila-

Sandra se levantó y dio varios pasos, nos quedamos atontadas, eso sí que era noticia, Sandra atreviéndose a acercarse a un chico sin tener alcohol en sangre. Con este último pensamiento la vimos correr de nuevo hacia nosotras.

-Vale, no me atrevo –estallamos en risas-
-Gallina, si es que… ¡os pierde la boca!
-Habló aquí la que tiene sexo seguro… si es que eso de tener novio es una ganga. Dios da pan a quien no tiene dientes.
-Si que tengo dientes, idiota –Elda sacó la lengua- vayamos al agua para que relajéis esas hormonas y bajéis la temperatura.

Cuatro horas más tarde, un baño refrescante y un guapo más en la lista decidimos irnos y tomar un helado. Me encanta Gelato’s y su helado de chocolate.

-Esto es un gran sustituto al sexo, sin duda –comenté-
-Pero tu que sabrás, si sólo lo has hecho una vez y te salió fatal.
-Sandra cállate, que tú eres virgen. Y me refiero, que ahora mismo seguramente estaría pensando en la patética vida sexual que tengo, en cambio disfrutó de este riquísimo helado. Aunque bueno, sigo pensando en ello, creo que moriré medio virgen.
-Se es o no se es, y tú no lo eres. Y creo que es algo natural pensar en ello. La sequía sexual estoy segura que afecta a nuestro humor y por eso somos tan bordes y nunca ligamos.
-Camila habla por ti guapa, yo soy una flor de loto alegre a todas horas. ¿Vamos a quedar esta noche? Es por cambiar de tema y no volverme loca por ser virgen.
-Yo he quedado con Marcos.
-Pues a las once en “La Tertulia”

Nos despedimos y cada una se fue por su camino. ¿Qué estarían pensando? Siempre me lo preguntaba de camino a casa. Y es que éramos tan diferentes las unas de las otras que a veces me asustaba. Nunca he sabido como nos unimos y aún menos que nos mantenía, pero de algo si era consciente: por las chicas que había dejado atrás haría cualquier cosa. Porque eso era lo inexplicable y bonito de la amistad sincera, que nada ni nadie podía separarme del cuarteto tan extraño que formábamos. Éramos una oda a la alegría y las penas compartidas.

Nada más llegar me di una ducha rápida y me puse al ordenador. Sandra estaba conectada.

* P / sonrisas que matan dice:
¿Ya me echabas de menos? Hoy te has pasado con Elda…
- !! san ( : dice:
Sí, ya sabes que eres mi amor secreto. Tía, yo es lo que oí ¿Qué culpa tengo? Lo mejor es que lo dejen y ninguna nos atrevemos a decírselo, y la esta haciendo mucho daño.
* P / sonrisas que matan dice:
Nosotras somos sus amigas y debemos estar ahí para ayudarla y apoyarla decida lo que decida. A ti no te gustaría que tus amigas te atosigasen con que tu novio es un imbécil. Bueno, me voy a ver una película.

Me desconecté sin esperar respuesta. Sabía que Sandra se enfadaría por ese comentario. A veces era demasiado terca, casi siempre a decir verdad. Ella era sin duda la menos pasional de todas. Yo tenía la certeza de que todo era debido a que nunca se había enamorado. Ningún chico la había interesado lo suficiente, ni Sandra a ningún chico. Algo que tampoco consigo adivinar por qué. Era graciosa y sincera, algo tímida. Castaña, de ojos almendrados y sonrisa fácil. No estaba gorda, ni era horrible, ni tan siquiera tenía granos. Una cosa que las adolescentes aunque queramos ser diferentes y vayamos contra cánones de belleza nos importan.
Sin duda para mí un misterio que la naturaleza no ha querido que conozca.

Puse a todo volumen “I will survive” y empecé a bailar mientras cenaba y escogía ropa. Tropecé varias veces, pero no importaba, esta canción conseguía subirme el ánimo hasta límites estratosféricos. Quizá el principio de mi estabilidad emocional era mantener lejos a cualquier chico.

Hora y media después, cuatro golpes contra la mesita de noche y una felicidad renovada salí de casa con un vestido blanco de algodón y unas sandalias marrones, tatareando mi himno. Porque siempre podemos sobrevivir.

Cuando llegué aún no había nadie, me senté y empecé a fumar. Un vicio que quitar. Aunque pensándolo bien, junto al chocolate eran mis únicos vicios.

-¡Penélope! –miro a ver quien es. Situación peligrosa, cuando alguien con quien te odias en silencio se acerca a ti, y tú sólo la miras reflejando la guerra fría- ¿qué tal estas? Me he enterado de que lo dejaste con aquel chico…
-Sí, ya sabes incompatibilidad de caracteres –sonrisa forzada y herida en el orgullo- ¿tú qué? ¡Ay mira! Ya llega Camila, hablamos otro día adiós.

Echo literalmente a correr mientras noto la mirada de la cerda esa que sólo quería recordarme lo patética que es mi vida sentimental. Camila ya se está riendo, se imagina todo.
-¿Qué quería esa?
-Ya te puedes imaginar, hacer leña del árbol caído.

Empiezo a imitarla descaradamente, hasta que llega Sandra y por supuesto la contamos la pequeña anécdota que se haría dueña de la noche. Porque somos así, cuando se nos toca es el mayor problema. Y como curación tiene que haber una larga conversación criticando a la persona odiada. Simple pero gratificante.
Risas, bebida y sobretodo, mucha complicidad.

No me seáis malos y escribidme. Con todo el cariño que os tengo yo envidiosos míos. Y sí, digo míos, ¿por qué? porque me apetece, y ya lo sabéis... soy una caprichosa.
Por cierto... soy consciente de que os debo una buena entrada, que ultimamente todo es muy personal y demás. Pero ya sabéis, me dejo llevar... y así todo.
Bueno y hoy me apetece dejaros la canción de Kanye West, Gold Digger. Mítica donde las haya. Y decir que la versión hecha por el cast de Glee (serie de la que hablaré pronto) es muy buena.

Poppy, la niña envidiosa.

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